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Todo depende del liderazgo ungido por el espíritu.
Lo reconozcas o no, constantemente influyes y lideras a quienes te rodean. Pero la verdadera pregunta es: ¿qué tipo de líder eres?
Para poder ver y experimentar el “fruto sumamente abundante” que Jesús quiere ofrecernos, es fundamental que aprendamos a liderar desde un lugar ungido por el Espíritu.

“La simple verdad es que nuestro ministerio PARA Jesús debe surgir de nuestra intimidad CON Jesús.”

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